domingo, 24 de mayo de 2009

C.A


Me habían invitado a una junta en la casa de la Emina, solo dije "OK", nunca dije que iría, cuando me pregunto conteste "no lo creo". No quería ir, no quería... no me sentía de ánimos como para "compartir" con las personas. La Pachii y la Haru querían que fuera, yo solo decía” no, no iré", pero ellas me vinieron a buscar,(...) acepte ir, pero solo hasta que ellas se fueran. Llegue, estábamos solo las 5, desde el primer momento se me noto que algo me sucedía,(...)las niñas me preguntaron si me podían ayudar en algo, que me pasaba, etc. yo solo las miraba... decía cosas cortas, pero claves. Trataba de mantener la compostura, no decir cosas hirientes como generalmente lo hago en esas circunstancias, decir cosas directas. De las 4 solo dos sabían que sucedía y como comenzó o tenían una noción de aquello. (...)
Una comenzó a decirme que le preocupaba, y mientras lo hacia, se puso a llorar... yo la miraba, le pregunte "¿que piensas de mi?", me contesto. Luego otra, ella no lloró, otra más... ella fue la más "fuerte" no lloró en ese momento; ni en ningún otro. Por último... aquella niña, que ya había comenzado a llorar desde el primer momento, le pedí que contestara la misma pregunta que las demás, “¿qué piensas de mi?”. Se calmo y comenzó a hablar, a los segundos volvió a llorar, a penas y podía hablar, sus lagrimas recorrían sus mejillas mientras ella trataba de limpiarse y continuar, yo desde un comienzo me quede parada mientras las chicas estaban sentadas al rededor mío, mientras aquella niña trataba de continuar hablando yo no podía verla a los ojos, desvié la vista y mire el techo, tratando de no llorar, de controlar mis sentimientos, pero no podía aquella sensación era muy fuerte, lagrimas comenzaron a nacer en mis ojos y a caer, trataba de mantenerme seria o con una sonrisa, aunque sea falta, pero no lo logré, mi boca no podía mantenerse así, comenzaba a cambiar, ya no pude y sin pensarlo me acerco a aquella niña, la abrazo y lloro unos minutos junto a ella, yo en su hombro y ella en el mío. Ella fue la única que logró que llorará, no soportaba verla así, ella decía las palabras desde lo más profundo de su ser y cada vez que lo hacia su voz se quebraba (...)
Cuando nos calmamos seguí abrazándola por unos segundos y le dije “te odio… me hiciste llorar”, entonces sonrió.(...)
(...)Aquella niña a la cual había abrazado, continuo hablándome, la escuchaba con atención, pero yo ya no seguía llorando. Ella me decía lo que pensó el día(...),y aquella niña se puso a llorar de nuevo, pero esta vez no lloré. Nunca creí que fuera tan importante para aquella niña, nunca pensé lo que pudo haber significado aquel día, lo que pensaba y sentía, cuando me hablaba de eso, yo me sentía sorprendida, alegre, apreciada, querida, tantas lindas sensaciones. (...)

(...)Ese día, que había sido gris en mi interior se lleno de colores en aquel momento, de una gama inmensa de colores, cada uno distinto del otro. Colores tan alegres, tan vivos, que me hacían sentir viva, que la llama dentro de mí aun sigue viva, aun se mantiene con el mismo calor que antes, que no se a apagado, que mi llama sigue flameando aun después de la tormenta de hielo.(...)

No hay comentarios: